¿Por qué te sientes inseguro incluso después de perder peso?

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Cuando la mayoría de la gente piensa en tener un cuerpo fitness, lo que en realidad piensa es que obtendrá el secreto de la auto confianza.

Hemos sido condicionados a la idea de que cuando trabajamos duro en transformar nuestro cuerpo para que se vea bien, automáticamente nos veremos felices y nos sentiremos seguros. Pero lamentablemente, no siempre es así.

Hay mucha gente que a pesar de conseguir las metas que se habían propuesto y cumplir cada uno de los objetivos, no llegan a ese punto de amor propio y confianza en sí mismo que buscaban. Es más, es bastante frecuente que suceda lo contrario, mucho se sienten incluso peor que antes.

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¿Qué es lo que estamos haciendo mal?

La razón principal es la enorme inversión en publicidad diseñada y orientada a manipular a las personas. Hacer creer que lo único que se interpone entre tú y tu vida de ensueño es la forma de tu cuerpo. Este tipo de marketing es eficaz porque la gente lo quiere creer. El problema no es difícil de resolver…

¡El amor propio está justo al lado contrario del de perder unas cuantas calorías! Las dietas milagros no existen, puedes leer más en el siguiente enlace.

Te vamos a enumerar algunas de las razones más comunes por las que las personas se sienten inseguras, incluso después de alcanzar sus metas:

  1. Tus expectativas eran poco realistas: muchas personas piensan que cuando logren sus objetivos de entrenamiento serán perfectos. Antes eran tímidos, inseguros… una vez cumplan las metas, todo será perfecto. Por supuesto que no vas a dejar de ser tímido por bajar 10 kilos… ¡Por favor, nunca piensen en esta dirección! porque ya estáis empezando mal.
  2. Tu auto-charla no cambió: mucha gente cree que cuando logren sus metas físicas, finalmente dejarán de ser negativas y auto críticas. Ellos asumen que su cuerpo es la causa de su auto-charla negativa, por lo que cambiar su cuerpo cambiará automáticamente ese comportamiento. Si has pasado toda tu vida enfocándote en tus defectos, comparándote con los demás y criticándote a ti mismo, entonces serás muy hábil en hacerlo. Se necesita tiempo y práctica para romper los hábitos mentales negativos, e incluso más tiempo y práctica para mejorar en los positivos. Si cambias tu cuerpo sin cambiar tu mente, tu cerebro simplemente encontrará nuevos defectos a los que enfocarse, nuevas personas a las que compararte y cosas nuevas que criticar.
  3. Tus nuevos hábitos no eran sostenibles: hagas lo que hagas para lograr tu transformación corporal, deberás continuar haciéndolo siempre para mantenerlo. Dicho esto, no necesariamente se supone que deban mantener esa forma pero si a menudo la gente piensa que habrá un punto y final en su meta y que cuando lleguen a su destino, permanecerán allí para siempre. Y sin embargo, no existe ese punto final, es solo un largo viaje.
  4. Controlan demasiado su propia vida: cuando empiezan a hacer cambios, el esfuerzo es consciente; estás prestando mucha atención a cada lección de comportamiento. Cuando se trata del cuerpo, la gente se vuelve muy vigilante acerca de los comportamientos que le llevaron al éxito. Son conscientes de cuánto esfuerzo les tomó para llegar a donde están y se sienten temerosos, incluso de forma obsesiva, de poder arruinar todo. Por eso prestan atención a cada pequeño detalle. De cierta forma pueden estar en lo cierto pero si no lo controlas acabarás viviendo en constante temor, y esto tampoco es sano.

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Centrarse en cómo se ve uno mismo todo el tiempo, incluso en una forma positiva, fortalece el vínculo entre la apariencia y la autoestima. Es fácil  sobre todo cuando ves que alguien está perdiendo peso y consiguiendo esa forma que buscaba. ¿Pero qué pasa cuando uno se acostumbra a su nuevo cuerpo y los cumplidos disminuyen? ¿Quién más eres? ¿Qué más tienes para ofrecer a la gente? ¿A qué otra cosa se debe tu confianza?

Tu sentido de la autoestima debe estar ligado a algo que no se pueda cambiar, no a algo que por naturaleza está destinado a ello.