¿Por qué las dietas no funcionan?

Así que has decidido que quieres perder un poco de peso y cambiar de aires. Quieres sentirte feliz, segura y llena de energía. Naturalmente, eso significa ponerse a dieta, ¿no? Bien, no tiene por qué. Hoy vamos a hablar de las “dietas relámpago”, y los motivos por los que quizás no son el mejor camino para la pérdida de peso. De hecho, muchas personas que las siguen, acaban volviendo a ganar todo el peso que perdieron (¡o hasta más!). Si quieres saber por qué deberías dejar las dietas para adelgazar, ¡sigue leyendo!

Antes que sigamos, nos gustaría puntualizar a qué nos referimos con la palabra “dieta”. No nos referimos a dietas en el sentido de tipos de comida que consumimos, si eres vegano o vegetariano; sino a lo que la mayoría entiende con el concepto: un programa alimentario muy restrictivo con el objetivo de perder peso.

La razón por la que muchas personas buscan y siguen dietas es, habitualmente, porque no están contentas con su peso, quieren sentirse motivadas o buscan ver resultados rápidamente. En realidad, la gran mayoría la abandonarán pronto o acabarán siendo infelices porque se están privando de lo que les apetece.

 

Bueno, ¿por qué no funcionan las dietas?

No son realistas

La mayoría de dietas relámpago no son realistas dado que prometen pérdidas de peso rápidas. Aunque esto pudiera conseguirse a corto plazo, no puede ser una solución a meses vista ya que serles fieles resulta muy complicado. Muchas dietas relámpago requieren que solamente comas de un grupo de alimentos, o que reduzcas los demás de manera drástica para perder peso rápidamente. ¡La mayoría somos incapaces de vivir a base de sopa de col el resto de nuestras vidas!

No son sostenibles

De acuerdo con el punto superior, muchas dietas no solo son poco realistas, sino que además no son sostenibles. Esto se debe al hecho que, si eliminas grupos de alimentos o vives solamente de uno de ellos, llegará un punto en que te cansarás. Esto es muy probable que resulte en atracones que pueden ser difíciles de parar una vez has empezado; y lo peor de estos son las ramificaciones emocionales que pueden conllevar. Puedes llegar a sentirte como un perdedor, o que eres incapaz de mantener un estilo de vida sano; que no es el caso en ningún modo.

Pueden ser perjudiciales

Dependiendo de la dieta que estés siguiendo, puede resultar muy dañina para tu cuerpo. El hecho de contar calorías o eliminar determinados grupos de alimentos, puede provocar una falta de nutrientes esenciales que tu cuerpo necesita para funcionar. La mayoría de la gente, cuando termina la dieta, vuelve a su estilo de alimentación previo, que probablemente fuera la causa del aumento de peso en un principio. Si decides completar otra dieta, podrías llegar a encontrarte atrapado en el ciclo conocido como “yo-yo”, que de ningún modo es la manera de mantener un estilo de vida saludable.

No son divertidas

Seamos honestos, cuando restringimos lo que comemos, no estamos precisamente de buen humor. A esto, además, se le añade el hecho que nuestro nivel de energía seguramente es más bajo por culpa de la falta de nutrientes o calorías. Sí, seguro, eres capaz de soportar la dieta hasta su fin; pero realmente cuando la acabes, ¿estarás mejor que antes? De esta manera no hay ningún placer en ser más sano. De hecho, más que verlo como algo positivo en tu vida, podrías desarrollar una mala relación con la comida y la salud en general.

Mucha gente se queja de que “comer sano” es muy aburrido y soso, ¡pero no tiene porqué serlo! Debemos probar nuevas recetas, experimentar con hierbas aromáticas y especias, y sobre todo ¡comer alimentos que realmente disfrutemos!

Mujer Comiendo Ensalada

¿Qué podemos hacer?

Perder la mentalidad de la dieta

Si constantemente asocias el concepto “hacer dieta” con vivir una vida sana, puede que éste hecho te dificulte conseguirlo. Ser feliz y sano es un objetivo a largo plazo, no es un hecho que pueda conseguirse en un corto espacio de tiempo. Mejor que optar por la última dieta relámpago, intenta comer alimentos saludables, llenos de nutrientes, que hayan sido procesados lo mínimo posible. Mantiene una rutina de ejercicio constante y date un capricho ocasional; así no lo verás como una tarea aburrida, por lo que convertirá en parte de tu vida de manera positiva.

Sé realista con tus objetivos

Si estás intentando perder peso, ya sea mucho o poco, debes ser realista sobre cuánto tardarás en conseguirlo. Si lo que estás buscando es una pérdida de peso permanente, ésta debe ser conseguida lentamente, ya que es la única manera con que podrás mantenerlo. ¿Prefieres esperar un poco a obtener mejores resultados o perder peso rápidamente, sólo para recuperarlo? Sabemos que se trata de un proceso impaciente, pero los resultados llegan si mantienes una alimentación saludable y haces ejercicio regular. Sencillamente hay que tener fe en el proceso.

No te deprives

Si te encantan las magdalenas de chocolate no tienes por qué eliminarlas de tu lista para siempre. Sólo hace falta comerlas con moderación. No estamos diciendo que sea correcto comer comida basura cuando queramos, pero si se trata de una ocasión especial, o algo de lo que quieres disfrutar, no sientas que no puedes. Solo disfruta de la magdalena de chocolate en el momento; y recuerda de retomar el hilo al día siguiente.

Debes eliminar la palabra “dieta” y reemplazarla con “estilo de vida saludable”. Trata a tu cuerpo con amor y respeto y él te compensará. No te obsesiones con el número que indique la balanza, o un periodo específico de tiempo. Céntrate en cómo te sientes. Céntrate en el objetivo a largo plazo y céntrate en el equilibrio.

 

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